La memoria, la atención, la capacidad para organizarse o la facilidad para concentrarse forman parte de nuestro día a día. Cuando alguna de estas capacidades parece haber cambiado o no funciona como esperábamos, es habitual preguntarse qué está ocurriendo.
Una evaluación cognitiva permite obtener información objetiva sobre diferentes procesos mentales y conocer tanto posibles dificultades como fortalezas.
Pero ¿en qué consiste exactamente?, ¿qué capacidades puede analizar y cuándo puede ser recomendable realizarla?
¿Qué es una evaluación cognitiva?
Una evaluación cognitiva es un proceso destinado a analizar el funcionamiento de diferentes capacidades mentales mediante pruebas estandarizadas.
Dependiendo del objetivo, pueden estudiarse aspectos como:
- atención;
- memoria;
- memoria de trabajo;
- control inhibitorio;
- flexibilidad cognitiva;
- planificación;
- velocidad de procesamiento;
- capacidad de aprendizaje.
La finalidad no es simplemente obtener una puntuación. Lo importante es interpretar los resultados para comprender cómo funciona el perfil cognitivo de cada persona.
Por eso, una evaluación cognitiva puede utilizarse tanto cuando existe una dificultad concreta como cuando se busca conocer las propias capacidades y optimizar el rendimiento.
¿Qué mide una evaluación cognitiva?
No existe una única “capacidad cognitiva”. El cerebro utiliza diferentes procesos que trabajan conjuntamente.
Atención
La atención permite seleccionar información relevante, mantener el foco durante una actividad y responder adecuadamente ante diferentes estímulos.
Una evaluación puede analizar diferentes componentes atencionales, como la atención selectiva o sostenida.
Memoria
La memoria interviene en procesos tan cotidianos como aprender información nueva, recordar acontecimientos o mantener temporalmente determinados datos mientras realizamos una tarea.
Por eso, evaluar la memoria implica estudiar diferentes tipos y fases del proceso, no simplemente comprobar si una persona “recuerda mucho o poco”.
Memoria de trabajo
La memoria de trabajo permite mantener y manipular información durante un periodo breve.
La utilizamos, por ejemplo, para seguir instrucciones, realizar cálculos mentalmente o mantener una idea mientras resolvemos un problema.
Funciones ejecutivas
Las funciones ejecutivas intervienen en la planificación, organización, flexibilidad mental, control de impulsos y gestión de objetivos.
Cuando estas capacidades presentan dificultades, pueden aparecer problemas cotidianos como desorganización, dificultad para priorizar o problemas para terminar tareas.
Control inhibitorio
Consiste, de forma sencilla, en la capacidad de controlar respuestas automáticas y evitar actuar o responder impulsivamente.
Es especialmente relevante cuando se estudian dificultades relacionadas con atención y control de la conducta.
¿Para qué sirve una evaluación cognitiva?
Una evaluación puede responder a preguntas diferentes dependiendo de la persona.
Por ejemplo:
“¿Por qué me cuesta tanto concentrarme?”
“¿Mis olvidos son algo puntual o debería estudiarlos?”
“¿Podría existir un problema de atención?”
“¿Cuáles son mis principales fortalezas cognitivas?”
“¿Ha cambiado mi rendimiento respecto a antes?”
La evaluación permite sustituir parte de la incertidumbre por información objetiva.
¿Cuándo merece la pena realizar una evaluación cognitiva?
No es necesario esperar a tener un problema grave.
Puede ser recomendable valorar una evaluación cuando las dificultades se mantienen en el tiempo y afectan a los estudios, el trabajo o la vida cotidiana.
Algunas situaciones frecuentes son:
- problemas persistentes de concentración;
- olvidos frecuentes;
- dificultad para organizar tareas;
- problemas para mantener la atención;
- sospecha de TDAH;
- cambios percibidos en la memoria;
- dificultades de aprendizaje;
- necesidad de conocer el perfil cognitivo;
- búsqueda de optimización del rendimiento.
Evaluación cognitiva y TDAH
Una de las razones por las que algunas personas solicitan una evaluación es la sospecha de TDAH.
En adultos pueden aparecer dificultades relacionadas con la atención, organización, control inhibitorio, memoria de trabajo o flexibilidad cognitiva.
Sin embargo, tener dificultades en estas áreas no significa automáticamente tener TDAH.
Una evaluación cognitiva proporciona información sobre el funcionamiento de determinados procesos, pero los resultados deben interpretarse junto con la historia y las circunstancias de la persona.
Evaluación cognitiva y memoria
Los problemas de memoria también son un motivo habitual de consulta.
Olvidar algo de vez en cuando es normal. Sin embargo, cuando los fallos son frecuentes o generan preocupación, conocer objetivamente el funcionamiento de la memoria puede ayudar a determinar qué está ocurriendo.
En Espacio Feedback existe una modalidad específica de evaluación centrada en memoria episódica, memoria de trabajo, aprendizaje y consolidación e indicadores relacionados con deterioro cognitivo.
¿Puede utilizarse una evaluación cognitiva para mejorar el rendimiento?
Sí.
No todas las evaluaciones se realizan porque exista una dificultad.
Conocer las fortalezas y áreas de mejora puede resultar interesante para personas que buscan optimizar su rendimiento académico, profesional o deportivo.
En estos casos, el objetivo es obtener información sobre el perfil cognitivo y utilizarla para comprender mejor cómo se responde ante determinadas demandas.
¿Cómo se realiza una evaluación cognitiva en Espacio Feedback?
En Espacio Feedback las evaluaciones se realizan mediante una experiencia de realidad virtual y tienen una duración aproximada de 20-30 minutos.
La metodología permite evaluar diferentes capacidades cognitivas dependiendo de la modalidad elegida. El informe se entrega el mismo día.
¿Una evaluación cognitiva es lo mismo que un diagnóstico?
No.
Esta diferencia es importante.
Una evaluación cognitiva proporciona información sobre determinadas capacidades y procesos mentales. Un diagnóstico, en cambio, requiere integrar diferentes fuentes de información y corresponde al profesional cualificado en función del problema que se esté estudiando.
Por eso, los resultados de una evaluación deben interpretarse dentro del contexto de cada persona.
¿Merece la pena hacer una evaluación cognitiva?
Si tienes dificultades persistentes de atención, memoria, concentración u organización, o simplemente quieres conocer mejor tu perfil cognitivo, una evaluación puede aportar información útil.
La clave no está únicamente en obtener una puntuación, sino en comprender qué capacidades funcionan mejor, cuáles pueden presentar dificultades y qué significado tienen esos resultados en tu vida cotidiana.
¿Quieres conocer tu perfil cognitivo?
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