En Navidad se bebe mucho. Es un hecho. Se bebe para celebrar, para brindar y para compartir. También se bebe porque la situación lo exige, porque nos hace relajarnos y olvidarnos un poco de lo que tenemos puertas para fuera y a veces tambień para lo que nos exige la situación puertas para adentro…
No estamos hablando de adicción sino de algo mucho más común y socialmente aceptado y que a la larga puede causar problemas: usar el alcohol como regulador emocional ligero.
Lo que creemos que el alcohol hace por nosotros, es verdad, pero es una verdad a medias, porque el efecto a corto plazo dura tan poco que quizá deberíamos preguntarnos si realmente merece la pena.
Alcohol y ansiedad: cuando el alivio es aparente
Aunque socialmente se perciba como un relajante, el alcohol puede aumentar la ansiedad, incluso en consumos moderados. Después de esa primera copa que hace que todo se sienta más llevadero, el sistema nervioso entra en un estado de mayor activación, inquietud y nerviosismo.
Alcohol y control emocional: menos regulación y más reactividad
A nivel cerebral, el alcohol reduce la capacidad de autorregulación emocional. Disminuye el control emocional y aumenta la impulsividad, lo que puede generar respuestas emocionales más intensas y menos conscientes. Ojo con las salidas de tono, la exaltación de la amistad o las bromas fuera de lugar que al día siguiente nos llevan a sentirnos avergonzados.
Alcohol y sueño: sedación no es descanso
Este es uno de los mitos más extendidos porque aunque el alcohol facilita el inicio del dormir, empeora la calidad del sueño. Interfiere con las fases profundas y reparadoras, aumenta los microdespertares nocturnos y activa el sistema de estrés emocional al día siguiente.
Alcohol y cerebro: por qué el entrenamiento cerebral es clave
Desde el punto de vista neurofisiológico, el consumo social de alcohol suele estar asociado a estados de sobreactivación del sistema nervioso: estrés emocional acumulado, rumiación mental y dificultad para desconectar.
Una copa puede generar una sensación inicial de alivio, pero este efecto es temporal. A nivel cerebral, el alcohol altera los circuitos de gestión emocional y del estrés, generando un aprendizaje muy claro:
tensión → alcohol → alivio
Justo este patrón es uno de los efectos más relevantes del neurofeedback en personas con consumo social-emocional: el desacoplamiento progresivo entre alcohol y bienestar.
El cerebro aprende nuevas vías para alcanzar calma, descanso y equilibrio emocional sin recurrir al alcohol como atajo. Con el tiempo, muchas personas experimentan que la copa deja de ser necesaria para estar bien, algo que se observa con frecuencia en los procesos realizados en Espacio Feedback.
No se trata de dejar de beber, sino de recuperar la capacidad de elegir.
Cuando el cerebro responde mejor, el alcohol deja de ser urgente.
¿Por que te puede ayudar entrenar con neurofeedback?
El cambio es sutil pero profundo.
Tras el entrenamiento cerebral, la persona está más presente, más regulada y más conectada consigo misma.
Si bebe, lo hace por elección.
Si no bebe, sigue estando bien.
Esta capacidad de estar bien en ambos escenarios es uno de los objetivos del trabajo que se realiza con neurofeedback en Espacio Feedback y si tu objetivo es eliminar o reducir tu consumo entrenar con neurofeedback te lo facilitará porque:
- Ayuda a reducir esta hiperactivación de base del sistema nervioso, permitiendo que el cerebro acceda a estados de calma de forma estable y sin generar dependencia de estímulos externos, como se trabaja en Espacio Feedback.
- Entrena precisamente los circuitos de gestión emocional, fortaleciendo el control emocional y la capacidad de respuesta adaptativa ante situaciones sociales, laborales o emocionales exigentes.
- Favorece un sueño más profundo y reparador, al mejorar la estabilidad de los ritmos cerebrales y reducir la activación excesiva que impide dormir bien.
- Mejora la conciencia corporal y emocional, ayudando a detectar antes las señales de cansancio, tensión o saturación. Esto permite cuidarse antes, ajustar el ritmo y no llegar a la copa como única vía de desconexión.
El neurofeedback no trabaja contra el alcohol, sino a favor del cerebro. Su objetivo es fortalecer los mecanismos naturales de regulación para que el bienestar, la calma y el descanso no dependan de estímulos externos. El cerebro aprende nuevas vías para alcanzar calma, descanso y equilibrio emocional sin recurrir al alcohol como atajo, tal y como se entrena en Espacio Feedback.
Y todo aprendizaje neuronal puede modificarse mediante entrenamiento cerebral, y por supuesto con ganas, concienciación y siempre necesitas tu voluntad de hacerlo.
El neurofeedback no busca eliminar el placer ni imponer restricciones. Busca devolver al cerebro su capacidad natural de regulación.
Estas Navidades, quizá el cambio no sea dejar la copa, sino entrenar el cerebro para no necesitarla. Porque cuando el cerebro está regulado, la calma no depende de lo que bebes, sino de cómo funciona tu sistema nervioso. En Espacio Feedback entrenamos la autorregulación y la capacidad de control mental para tomar las decisiones que quieres tomar en cada momento.